El perro que habló y arrulló a un bebé

Hace ya muchos años en el lugar donde actualmente se encuentra La Aguada del poblado de Hampolol, vivía una mujer con su bebe y su perro, quien era el guardián de la casa. La familia era reducida y la mujer debía encargarse de todo el quehacer del hogar.

Para surtirse de agua debía caminar un largo trecho hasta llegar a un pozo, un día al regresar con el cántaro descansado sobre sus caderas, un pájaro le dijo apresúrate porque tu hijo llora, ante esto la mujer apresuró sus pasos esperando lo peor. Al llegar a la choza, encontró a su pequeño llorando dentro de la hamaca donde lo había dejado al salir.

Sin razón elocuente, la mujer regaño al perro diciéndole que era un holgazán, que no servía para nada y que ya debería de aprender a cuidar al niño y diciendo esto tomó una vara con la que castigó fuertemente al pobre animal, quien apenas pudo fue a esconderse al patio.

Al día siguiente fue la mujer como de costumbre a buscar agua, pero recomendó mucho al perro que atendiera al niño de lo contrario lo volvería a castigar con dureza si no cumplía con lo encargado, para desgracia del animal apenas salió la mujer el niño comenzó a llorar escandalosamente el perro se puso a ladrar en la forma más suave que pudo, pensando que así podría distraer al pequeño pero aquello no era canto si no aullidos y por más que el pobre animal ponía todo de su parte el niño lloraba con más fuerza, el perro pensando en el castigo que le esperaba llamó en su auxilio a los dioses protectores de los animales.

A su llegada les contó sus desventuras y al darle consejo le dieron facultades humanas para salir del apuro, no sin antes reprochar la pretensión de la mujer que quería delegar al perro obligaciones ajenas a su clase.

La mujer regresaba y el pájaro le dijo que su pequeño estaba bien cuidado, razón por la cual fue la mujer quien ahora holgazaneaba pues podía encomendarle más y más cosas al canino.

El perro se cansó, reflexionaba que Dios no lo había creado para aquellos oficios pues los animales tienen otras cosas que hacer en el mundo y una de ellas no es la de cantar a los niños ni suplir los trabajos de las madres desobligadas.

Otra vez llamo a su auxilio a sus dioses exponiendo sus quejas, estos comprendieron la razón que le asistía al animal y le hundieron la treta que abría de poner en juego para acabar de una vez con todo aquello, y un día la mujer tomo su cántaro y se fue por agua al pozo tardo mucho en volver y al regresar el niño lloraba desesperadamente, furiosa la mujer asentó su cántaro en el suelo y se dirigió al animal para castigarlo se sentía burlada por el animal quien la había llamado “charco de agua sucia”, la mujer trato de apalear al animal pero el perro salió huyendo, rompiendo el cántaro al salir. El agua que corría como un río comenzó a inundar la casa, el perro logró salir corriendo, pero la madre y su pequeño murieron ahogados.

Dice la leyenda que esto fue el motivo por lo que se formó la aguada de Hampolol y si el perro llamó a la mujer “agua sucia” fue en alusión a lo sucio del agua de esta aguada, se cuenta que a partir de este suceso todas las madres indígenas de la región temen a esta aguada y en ciertas épocas de año aún puede escucharse en esta aguada el canto del perro adormeciendo al niño.

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