La cara amable de la robótica

“Ven conmigo si quieres vivir… una vida cómoda” En los Estados Unidos, en la famosa ciudad del pecado, el vicio, la depravación y las máquinas tragamonedas (Las Vegas, Nevada) se realizó una peculiar exposición que pareciera de ciencia ficción, su objetivo es mostrar al mundo los últimos avances en robótica enfocada al consumo doméstico: la Feria Electrónica de Consumidor. Este es, pese a su muy modesto nombre, uno de los eventos más importantes de robótica del mundo entero.

En esta ocasión, se presentaron cientos de invenciones que pretenden cambiar el estilo de vida de los seres humanos. Los prototipos mostrados en la feria fueron diseñados para tareas tan diversas como recoger pelotas, doblar ropa, hacer compañía a una persona como una mascota o incluso como un amigo. Los asistentes pudieron ver una gama de robots “amistosos” que sirven para ayudar a niños con autismo, otros que emulan a Albert Einstein y sirven para enseñar ciencias, robots de compañía y cuidado de adultos mayores, mascotas electrónicas y aparatos electrodomésticos inteligentes.

La entusiasta comunidad pro-robótica afirma que los avances de esta ciencia harán que los robots se vuelvan imprescindibles para nuestras vidas en tan solo unos años. Este, es el lado amable de la robótica, que se esfuerza desesperadamente por mostrarnos las bondades de sus posibles aplicaciones, mientras que en la otra cara de la moneda tenemos a los temibles robots de combate, capaces de aniquilar a cualquiera que su programación les indique, robots que según sus creadores servirán para hacer de este un mundo más seguro, con aplicaciones militares al más puro estilo del personaje de “ya-no-tan” ciencia ficción “Terminator”.

Estas ferias sirven para que la opinión pública vea con beneplácito que fondos públicos sean destinados a la investigación y el desarrollo de robots, cuando el dinero y los avances van a parar en proyectos militares.

¿Y qué con eso?

Aquí deberíamos hacer una precisión, no hay herramientas buenas ni malas, el riesgo del avance en la materia no está en los propios robots, sino en quien los controla, un simple martillo puede servir para crear un hermoso mueble o para abrirle la cabeza a alguien.

Hoy, nosotros los humanos programamos el software que permite que los robots operen, pero, nos acercamos rápidamente a la era de la inteligencia artificial y deberíamos preguntarnos hasta donde va a llegar y en qué momento vamos a tomar conciencia de los peligros que esto representa para la raza humana, pues si las máquinas se llegan a dar cuenta de que somos nosotros los que estamos destruyendo el mundo… tal vez lleguen a la conclusión de que… les estorbamos y aunque pueda parecer un escenario de absoluta fantasía, hace apenas 10 años no teníamos teléfonos inteligentes y hoy los vemos como la cosa más normal del mundo, es decir, no tenemos ni idea de lo que la próxima década nos traerá.

Las tres leyes de Asimov no van a venir en nuestro auxilio pues sin duda alguna, las aplicaciones domésticas de la robótica superarán nuestros sueños… pero y las militares… ¿nuestras pesadillas? No podemos negarnos a la realidad, eso les pasó a los espartanos y todos sabemos que a pesar de su superioridad en combate acabaron por desaparecer. La robótica es una realidad, deberíamos, quizá, explorar las ramificaciones que esto tiene y tendrá en nuestra vida cuando la inteligencia artificial tome el control total y absoluto de los robots.

Pepe Gómez
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