Juicio de Amparo, orgullo de México

Frente a amenazas que enfrenta México, se requiere unidad nacional y lograr acuerdos fundamentales para encararlas

Palacio Legislativo.- Ante los embates de Estados Unidos hacia México, los legisladores “necesitamos aportar nuestro máximo esfuerzo para que el Congreso de la Unión expida leyes que abonen a la unidad nacional”, afirmó el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Alejandro Ojeda Anguiano (PRD).

Señaló que el país vive momentos que exigen lo mejor de los legisladores, por lo que los invitó a reflexionar sobre su responsabilidad legal y política “para responder a los problemas actuales, atendiendo el ejemplo de aquellos que trascendieron en el tiempo gracias a su sabiduría y decisión”.

En el Seminario “Mariano Otero, Bicentenario de su Natalicio”, organizado por el Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias (CEDIP), el diputado federal recordó que para el prócer la determinación y defensa de los derechos del individuo eran parte fundamental del texto constitucional, no materia de leyes secundarias.

Consideró imperativo establecer una “agenda legislativa que disminuya los atentados del vecino del norte y atienda de forma inmediata las necesidades económicas y sociales del país”.

En el contexto actual, indicó, se habla de una Ley de Seguridad Interior que no abona a la unidad nacional, y ante el incremento a las gasolinas, la sociedad pide una revisión del tema energético. Enfatizó que a nadie le conviene la división de la sociedad.

A 200 años del nacimiento de Mariano Otero, reconoció la trascendencia de este jurista y político mexicano en la historia, ya que gracias a su empeño, logró que el Juicio de Amparo alcanzara su nivel federal, materializó un mecanismo de control constitucional y que la Carta Magna prevaleciera sobre todo y sobre todos.

Era un entorno “histórico, político y económico bastante complicado, pues el invasor norteamericano se encontraba en territorio nacional y se buscaba un texto que diera unidad al pueblo de México, a través de una norma suprema que recogió los principios de la Constitución de 1824”.

Logró erradicar discrepancias entre los poderes de la Unión y que el Poder Judicial anulara leyes si no eran acordes a la Constitución, protegiendo a aquel que lo solicitara. Ello sirvió como medida de control entre Poderes y neutralizó posibles tentaciones del Poder Judicial para anular al Legislativo, explicó.

Al participar, el diputado César Camacho, coordinador del grupo parlamentario del PRI, señaló que el México del siglo XIX, “como hoy, estaba sometido a amenazas de toda naturaleza, de adentro y de fuera; y como hoy, sin que nadie tenga por qué arriar banderas partidarias o ciudadanas, sin que nadie deje de lado o le importe menos la agenda política doméstica, lo importante es establecer acuerdos en lo fundamental”.

Al referirse a la obra jurídica y política de Mariano Otero y Mestas, el legislador consideró necesario imponerse la obligación de cumplir dichos acuerdos, frenar cualquier intentona que pretenda desestabilizarnos o atentar contra la soberanía nacional “que es, en todo caso, atentar contra la libertad colectiva”.

En el “Salón Benito Juárez”, del Palacio Nacional, subrayó que “la soberanía nacional es al país, lo que la libertad es a las personas. En su defensa vamos todos”.

Manifestó que la mejor manera de honrar la memoria de “este hombre polifacético, legislador, con formación profundamente local y de visión universal”, es trayendo a tiempo presente sus lecciones, por encima de todo, de patriotismo. “Es por México”, puntualizó.

Expresó que el entorno del país, en la primera mitad del siglo antepasado, era muy complejo, pues enfrentaba peligros de afuera y de adentro.

“Era un México colonial que no acababa de morir y un México independiente, republicano, al que le seguía costando trabajo establecerse”, con una población mayoritariamente analfabeta; existía la amenaza constante del alto clero y de los intereses económicos y la inestabilidad en el mundo jurídico y constitucional, que había dado espacio para un efímero imperio y una Constitución de 1824, que poco había durado en vigor, refirió.

A su vez, Felipe Solís Acero, subsecretario de Enlace Legislativo y Acuerdos Políticos, de la Secretaría de Gobernación, dijo que Mariano Otero fue dotado de cualidades excepcionales que le permitieron dejar huella perenne, como consta en sus escritos como jurista, legislador y político.

“Tan es así, que a 200 años de su nacimiento, una generación tan lejana en el tiempo a la suya, pero tan cercana a su pensamiento, ideario y preocupaciones, le rinde homenaje, le reconoce su compromiso por México y se declara beneficiaria de su obra”, afirmó.

Explicó que se le reconoce, junto con Manuel Crescencio Rejón, como el padre del Juicio de Amparo, institución jurídica del Estado de derecho mexicano, orgullo de nuestro país.

El funcionario resaltó, además, las cualidades de investigador social que denotó en su ensayo de 1842, el cual devela un jurista sensible a temas sociales, y dotado para el análisis político.

En el “Ensayo sobre el verdadero estado de la Cuestión Social y Policía que se agita en la República Mexicana”, cuando tenía 25 años, Otero demostró una gran profundidad analítica y conocimiento de los asuntos políticos y sociales del país en esa época; fue un minucioso, exhaustivo y hondo estudio de la situación nacional, a dos décadas de consumarse la independencia, precisó.

Por ello, celebró que la Cámara de Diputados, entre la diversidad de facultades que despliega más allá de la función de legislar y emitir leyes, se ocupe y recuerde a los próceres, que establecieron con su obra lo que hoy somos como nación.

– Notilegis

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