Christine Lagarde, titular del FMI, culpable de negligencia pero sin condena

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, ha sido condenada por negligencia por su manejo de una disputa durante su tiempo como ministra de Finanzas en Francia.

Cuando era adolescente, Christine Lagarde, representó a Francia en nado sincronizado, un deporte que exige resistencia y flexibilidad. Puede necesitar de nuevo esas habilidades. Lagarde, que ha sido la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde 2011, fue condenada el 19 de diciembre por un tribunal de París, en un caso relacionado con su etapa como ministra de Finanzas de Francia hace casi una década. Pero debido a que su fallo se ve a medias, no se impuso ninguna multa o prisión y ella puede mantener su puesto en el fondo.

Pocos esperaban un veredicto de culpabilidad. Los partidarios de Lagarde dicen que es una venganza política: aunque el fiscal había tratado de retirar el caso después de los cargos más graves fueron retirados. Sin embargo, el Tribunal de Justicia de la República, que se compone de más políticos que los jueces y trata sólo figuras políticas, dictaminó que debe proceder. Se descubrió que había sido negligente en el uso de dinero público sobre su decisión, en 2008, para permitir un acuerdo fuera de la corte en una disputa legal entre el gobierno y un hombre de negocios, Bernard Tapie. Ese acuerdo parecía cuestionable porque el Sr. Tapie había respaldado Nicolas Sarkozy, entonces presidente de Francia y el jefe de Lagarde, en su campaña electoral. Árbitros concedieron inicialmente Sr. Tapie € 403 millones en compensación.

El consejo de administración se reunió el 19 de diciembre, lo que confirma que la respaldó. Se le había confirmado por un segundo mandato de cinco años a principios de este año, cuando el veredicto de su juicio en París ya se anticipaba. El fondo quiere evitar la agitación: esto sería un momento incómodo para buscar un nuevo jefe. Tanto en el fondo como el Banco Mundial temen la ambición de China para la promoción de organismos financieros internacionales alternativos, tales como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. La búsqueda de un nuevo jefe del FMI serviría inevitablemente para reavivar viejos debates sobre la representación de los países ricos de Europa y otros en los organismos mundiales. Lagarde es la 11ª Europea en una fila para dirigir el fondo.

Tal debate podría ser manejable en tiempos normales. Pero no es posible calcular el papel que Donald Trump podría desempeñar en la elección de un nuevo jefe del FMI. Sus puntos de vista sobre la arquitectura financiera mundial son difíciles de discernir. Bajo Lagarde el fondo ha tomado posiciones fuertes en cuestiones como el cambio climático, opiniones que el Sr. Trump puede no compartir. Lagarde misma ha atacado las políticas comerciales del señor Trump, sin nombrarlo. Les conviene mantener un perfil bajo hasta que el alboroto sobre la condena de Lagarde pase al olvido.

 

 

Con información de The Economist y Bloomberg

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