Presidente de Filipinas admite haber matado personalmente

Presidente filipino dice que mató con sus propias manos a traficantes. El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte admite que salía en moto a matar gente “para dar el ejemplo”, cuando era alcalde de Davao.

Lo aseguró este lunes. Él mismo, contó, mató criminales cuando era alcalde de Davao para dar el ejemplo a la policía.

“Yo iba por Davao con una moto y patrullaba las calles, buscando problemas también. Buscaba una confrontación, así podía matar”, añadió, citado por la agencia AFP y por la BBC.

Según la cadena británica, Duterte se expresó de esta manera el lunes frente a un grupo de líderes empresariales, reunidos en el Palacio presidencial, antes de partir al exterior.

Sus dichos coinciden que declaraciones que hizo en 2015 cuando admitió que había matado a tres personas, sospechadas de secuestro y violación, en Davao.

Estas declaraciones forman parte de todo un glosario de dichos contradictorios del presidente filipino que también llegó a negar que formar parte de los conocidos escuadrones de la muerte de Davao.

El 30 de junio, el día de la investidura de Duterte, arrancó su sangrienta campaña contra las drogas, que ya dejó 5.927 víctimas, de las cuales 2.086 murieron en operaciones policiales y las restantes 3.841 a manos de grupos civiles que se toman la justicia por su mano.

Duterte fue acusado el viernes de la semana pasada de asesinato, secuestro y tortura ante el defensor del pueblo por un filipino que dijo haber servido de sicario al mandatario cuando dirigía la Alcaldía de Davao (sur). La querella contra el jefe de Estado no puede prosperar porque está protegido por la inmunidad contra este tipo de denuncias.

El denunciante es Edgar Matobato, quien el pasado septiembre declaró ante el Senado que formó parte de los “escuadrones de la muerte” que organizó Duterte como alcalde de Davao para limpiar la ciudad de delincuentes.

Matobato indicó en su escrito que estos escuadrones fueron responsables de la muerte de “miles” de personas desde que él ingresó, en 1988, hasta que los abandonó, en 2013, según el diario local Phil Star. Duterte dirigió la Alcaldía de Davao, que tiene una población de 1,5 millones de habitantes, durante 22 años, en los periodos de 1988-98, 2001-10 y 2013-16.

La denuncia de Matobato también incluye a Paolo Duterte, hijo del mandatario y vicealcalde de Davao desde 2013, y a otras 26 personas. La Presidencia de Filipinas restó importancia a estas acusaciones y las calificó de maniobra política de “acoso” y “distracción”, en un comunicado.

Los llamados “escuadrones de la muerte de Davao” han sido investigados en varias ocasiones en el pasado, la última por el Senado este año, y ninguno de los procesos ha acabado con una condena. A pesar de estas acusaciones y los muertos en su campaña contra las drogas, Duterte conserva un gran índice de popularidad entre la población. En las encuestas sobre sus primeros tres meses en el cargo, plazo que se cumplió en octubre, el nivel de aprobación superó el 80% en la mayoría de los sondeos.

En Davao, fueron asesinados en plena calle o en sus chozas más de 1.400 pequeños delincuentes cuando Duterte era alcalde. Los responsables siempre lograron huir. Hay muchas familias y testigos que no se atreven a prestar declaraciones. Se ganó el apodo de ‘el castigador’ y ‘Harry el sucio’ por su intolerancia con el crimen.

Con todo, y en otro síntoma de sus constantes contradicciones, Duterte condenó este lunes las ejecuciones extrajudiciales y amenazó con perseguir a cualquier policía que las lleve a cabo en su campaña contra las drogas, que ha causado al menos 5.900 muertos.

”No lo hagan, especialmente si la excusa es que era un camello (traficante). No lo hagan, porque iré a por ustedes. Hijos de puta, les voy a disparar”, dijo Duterte en un discurso en el Palacio Presidencial, según una traducción del medio filipino Rappler.

El mandatario filipino dijo que no hay ningún mérito en matar a una persona “arrodillada con las manos atadas a la espalda”.

”No soy una asesino. No disfruto viendo a un filipino tirado en el suelo rodeado de sangre. Cada vez que decido algo, como la compra de armas o de balas, siempre tengo presente que estas cosas podrían ser usadas contra los filipinos”, añadió el jefe de Estado.

Duterte matizó así su discurso a las fuerzas de seguridad para cumplir su promesa electoral de limpiar el país de drogadictos y camellos, aunque mantuvo su orden de disparar a matar si el sospechoso resiste el arresto y está armado. El gobernante insistió en que la campaña contra las drogas en Filipinas es necesaria y que debe ser dura.

Sus opositores acusan a Duterte de ser el responsable del elevado número de ejecuciones extrajudiciales que se han producido en los últimos meses en Filipinas. El pasado sábado, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, varios grupos de activistas filipinos exigieron a Duterte que pusiera fin a esas muertes y señalaron que la situación ha ido “de mal en peor” desde que gobierna el país.

Fuente: La Vanguardia y agencias

post_views_count:
0

Networking