Murió John Glenn, primer astronauta estadounidense en orbitar la Tierra

Tenía 95 años. En 1962 permitió a la Nasa pregonar triunfalmente sus logros de la carrera espacial contra Rusia, que en 1961 ya había mandado al espacio a Yuri Gagarin.

John Glenn, cuyo vuelo de 1962 como el primer astronauta estadounidense en orbitar la Tierra lo convirtió en héroe y lo impulsó a una larga carrera en el Senado de aquel país, falleció ayer. El último sobreviviente de los astronautas del proyecto original conocidos como Mercury Seven tenía 95 años.

Glenn murió en el Hospital Oncológico James, en Columbus, Ohio, donde estuvo hospitalizado más de una semana.

John Herschel Glenn Jr. recorrió dos carreras que con frecuencia se entrecruzaban: el vuelo y la política, y en ambas se destacó.

Antes de ganar fama por su hazaña espacial, Glenn combatió como piloto en dos guerras y, como piloto de pruebas, estableció un récord transcontinental de velocidad. Tiempo después sirvió 24 años en el Senado. Un raro revés fue su fallida campaña por la candidatura presidencial demócrata en 1984.

Su larga carrera política le permitió regresar al espacio en el transbordador Discovery en 1998, cuando tenía 77 años, que le dio el récord de la persona de más edad en el espacio.

“Me parece muy vívido”, dijo Glenn en una entrevista en el 2012 con The Associated Press en el 50 aniversario de ese vuelo inicial. “Aún puedo sentir algunas de esas sensaciones que tuve en esos días durante el lanzamiento”.

Nacido el 18 de julio de 1921 en Ohio, Glenn abandonó los estudios universitarios para combatir en la Segunda Guerra Mundial como piloto de combate. Tras la guerra de Corea, en la que también participó, se convirtió en piloto de pruebas. Ahí fue reclutado por la Nasa en 1959 para formar parte de los primeros siete astronautas estadounidenses de la historia, los conocidos como los “Mercury Seven”.

El 20 de febrero de 1962, se convirtió en el primer estadounidense en orbitar la Tierra, a bordo de la cápsula Friendship-7. Fueron tres vueltas a la Tierra en cuatro horas, 55 minutos y 23 segundos que le permitieron un suspiro de alivio a EEUU. Hasta entonces, la enemiga URSS llevaba la delantera en la carrera espacial.

Glenn alcanzó la hazaña que un año antes había hecho el soviético Yuri Gagarin. Así, se convirtió en el tercer hombre en viajar al espacio. Siete años más tarde la Nasa pondría al primer hombre en la Luna.

El viaje de Glenn en la diminuta cápsula Friendship-7 tuvo sus momentos escalofriantes. Los sensores mostraron que el protector térmico estaba suelto luego de tres órbitas y el control de misión temió que él pudiera quemarse durante el reingreso, cuando las temperaturas alcanzaron 3.000 grados. Pero el protector funcionó.

Incluso antes de eso, Glenn realizó misiones peligrosas. Fue piloto de combate, vio su avión acribillado a balazos y completó 149 misiones.

En 1959, Glenn escribió en la revista Life: “El viaje espacial está en la frontera de mi profesión. Va a ser logrado y yo quiero estar en él. Existe además un elemento de simple deber en ello. Estoy convencido de que tengo algo que ofrecer a ese proyecto”.

Glenn pasó 24 años en el Senado estadounidense, representando a Ohio por más tiempo que ningún otro senador en la historia del estado. En 1997 anunció su retiro, 35 años después del día en que se volvió el primer estadounidense en órbita, diciendo: “No hay cura para el cumpleaños común”.

El y su esposa, Annie, se pasaron sus últimos años entre Washington y Columbus. Ambos eran fideicomisarios de su alma mater, el Muskingum College. Glenn promovió además la Facultad de Asuntos Públicos John Glenn en la Universidad Estatal de Ohio, que alberga un archivo de sus documentos y fotografías privados.

El presidente Barack Obama lamentó la muerte de “un icono y un amigo”. “John se pasó la vida rompiendo barreras, tanto cuando defendía nuestra libertad como condecorado piloto de combate de los marines en la Segunda Guerra Mundial y en Corea, como cuando estableció un récord transcontinental de velocidad o cuando, a los 77 años, se convirtió en el ser humano más mayor que tocaba las estrellas”, recordó el presidente.

“El último de los primeros astronautas de América nos ha dejado, pero impulsados por su ejemplo, sabemos que nuestro futuro en la Tierra nos obliga a seguir intentando alcanzar las estrellas. En nombre de una nación agradecida, buena suerte, John Glenn”, agregó Obama, quien en 2012 le otorgó la máxima condecoración civil del país, la medalla de la Libertad.

Su sucesor, el republicano Donald Trump, también recordó a quien consideró un “gran pionero del aire y el espacio” y un “héroe que inspiró a generaciones futuras de exploradores”.

La Nasa le rindió un particular homenaje. “Un verdadero héroe americano. Buena suerte. Ad astra (hasta las estrellas)”, tuiteó la agencia espacial.

twitterCardType:
summary_large_image

Networking