Diario de Campeche

OPINIÓN: A quién elegiría Putin: ¿a Clinton o a Trump?

Nota del editor: Nina Khrushcheva es profesora de Asuntos Internacionales en la New School y bisnieta del primer ministro soviético Nikita Jruschov. Su último libro es The Lost Khrushchev: A Journey into the Gulag of the Russian Mind. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) – Vladimir Putin, presidente de Rusia, ha estado disfrutando del poder desde hace varias décadas. Desde Bill Clinton en 1999 y hasta Hillary Clinton o Donald Trump en 2016, el presidente ruso ha atestiguado la transformación de la relación entre dos antiguas superpotencias desde una verbena pos Guerra Fría a una nueva aspereza.

A la luz de los recientes ataques terroristas, es crucial examinar la alianza política que el próximo presidente de Estados Unidos tendrá que gestionar con Rusia. Cabe destacar que uno de los atacantes de Estambul procedía de Rusia y otros dos de los satélites de la exUnión Soviética, Uzbekistán y Kirguistán.

Debido a que Putin tiene previsto permanecer en el poder hasta 2024, el futuro líder de la Casa Blanca tendrá que comprometerse con él, sobre todo ahora, en la guerra global contra el terrorismo. Aunque Putin ha prometido en repetidas ocasiones “trabajar con cualquier presidente de Estados Unidos”, insiste en que Rusia debe ser tratado como un igual, y que Estados Unidos no debería actuar desde una posición de fuerza y exclusividad; un mensaje que el próximo presidente estadounidense debería tomar en serio.

Clinton vs. Trump

De los dos candidatos, es más probable que Hillary Clinton preste atención a este mensaje. Aunque Trump y Putin comparten una personalidad exhibicionista y un estilo de liderazgo atrevido, ninguno acepta órdenes de nadie más que de sí mismo. En marcado contraste, Hillary Clinton es mesurada, pragmática y mucho más acostumbrada a la diplomacia al estilo ruso.

Este estilo de diplomacia fue desplegado en una cumbre económica de mediados de junio en San Petersburgo. Después de una pausa de dos años luego de que Rusia anexó Crimea a su territorio, quitándola a Ucrania, la cumbre recuperó importancia cuando Putin recibió, entre otros, al primer ministro italiano Matteo Renzi y al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Ambos abogaron por mejorar las relaciones con Rusia en el combate al extremismo y en la mejora de las relaciones económicas. A su vez, Putin advirtió que aunque Estados Unidos “enseña a todos cómo vivir”, no habría ningún progreso en la relación a pesar de una cierta cooperación en “temas de no proliferación de armas de destrucción masiva, combate contra el terrorismo, (y) soluciones para un problema nuclear de Irán de armas químicas en Siria”.

La opción Trump

Aunque ningún político estadounidense asistió a la cumbre, parece que Trump estaba escuchando desde lejos. Ya ve al presidente ruso como un espíritu afín. Trump anunció que “se llevaría bien con Putin”, y Putin, a cambio, alabó a Trump como “un hombre muy talentoso…”, que quiere relaciones más estrechas con Rusia.

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A primera vista, comparten el personaje del “tipo rudo” —al manipular la opinión pública, violar las leyes de la decencia y presumiendo su fuerza— de manera afín a la relación de Putin con líderes políticos similares, más notablemente con el exprimer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Con su gran boca y su impetuosa toma de decisiones, el multimillonario estadounidense es considerado “franco” y “pragmático”.

Sin embargo, otros anticipan que las promesas de Trump de erigir un muro contra México o de obligar a China a poner fin a sus “manipulaciones” financieras, y su aseveración de que su presidencia hará que Estados Unidos sea tanto impredecible como consistente solamente lograrán convertir a la única superpotencia restante en un hazmerreír. De cualquier manera, la victoria presidencial de Trump es vista como una victoria para los rusos.

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Pero me gustaría desafiar a los lectores a mirar más allá de la retórica. Considerando las similitudes de sus personalidades, Trump mostrará rápidamente al presidente ruso su lugar. El mensaje nacionalista de “Rusia primero” de Putin podría no molestar al candidato Trump mientras promociona su propia ideología de “America First (Estados Unidos primero”.

Pero la negativa de Putin a reconocer la superioridad estadounidense interferiría rápidamente con la característica esencial de Trump: percibirse a sí mismo como el líder del mundo libre. Si Trump recupera el control de los vastos recursos estadounidenses, tanto en términos de tecnología como militares, entonces Putin comenzará a representar un desafío. Y debido a que ni Putin ni Trump son conocidos por retroceder, una ligera diferencia podría convertir su floreciente “romance” en una amenaza mundial similar a la crisis de los misiles cubanos de 1962.

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Las ventajas de Clinton

A pesar de que solo el 10% de los rusos dice que quiere a Hillary Clinton, la exsenadora y secretaria de Estado podría ser su mejor apuesta. Propuso el enfoque pragmático de “no confrontación” frente a las tácticas de intimidación de Putin en Ucrania, a pesar de que considera la anexión de Crimea como muy problemática.

Como arquitecta de la Política Reset de 2009, Hillary Clinton entiende la necesidad de cooperar más en la crisis de Siria y otras amenazas de seguridad, incluyendo el tipo de ataques que sacudieron a Turquía la semana pasada. A pesar de que insistiría en que Putin cumpla los acuerdos de paz de Minsk para el este de Ucrania a cambio de levantar las sanciones, podía estar dispuesta a recompensar a Putin de forma incremental: por observar un alto el fuego, por un intercambio de prisioneros oportuno o por retirar equipos militares.

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Después de todo, a pesar de la ausencia de relaciones diplomáticas entre Corea del Norte y Estados Unidos, en la década de 1990, el gobierno de su marido levantó parcialmente el embargo en respuesta a que Corea del Norte replegó de su programa de misiles. Y el Kremlin, con su visión patriarcal de las mujeres, cree que Hillary Clinton en última instancia tomaría indicaciones de Bill Clinton sobre política exterior.

De hecho, en un reciente viaje a San Petersburgo, Putin ignoró casi por completo las preguntas sobre Hillary Clinton. Sin embargo, se tomó el tiempo para decir que él y Bill Clinton tuvieron “una relación muy buena… Estoy agradecido con él por algunos momentos durante mi entrada a la política. Algunas veces me mostraron signos de respeto, a mí personalmente, y hacia Rusia”.

El respeto entre los hombres de poder es de suma importancia para Putin. Gran parte de su descontento con los asuntos mundiales proviene de la sensación de que Estados Unidos actúa como un “dictado”, dirigiendo todos los demás países sobre la forma de tomar decisiones. Sin embargo, Bill Clinton es una excepción. Putin se dirige a él con un informal “ty” (tú), una familiaridad disfrutada por Berlusconi, en lugar de un trato de “vy” más formal, reservado para otros líderes mundiales. Hasta cierto punto, Putin aspira a ser como Bill Clinton: exitoso globalmente y respetado de forma universal.

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Incluso si Hillary Clinton no está dispuesta a traer de vuelta a Putin al círculo de amigos occidentales (aunque con el brexit como una realidad, Putin espera que la Unión Europea tenga menos tendencia a seguir castigando a Rusia por Ucrania), Bill Clinton podría proporcionar un apoyo no oficial.

En Moscú, muchos hablan de la capacidad de Bill Clinton para las negociaciones informales, incluyendo su papel en Corea del Norte, donde ayudó a liberar a dos periodistas estadounidenses durante el mandato del fallecido Kim Jong Il. Los moscovitas también recuerdan cómo en 2010 Putin proféticamente invitó a Bill Clinton a la expedición al Ártico para salvar a los osos polares. No asistió, pero su respuesta fue cordial.

Aprovechando el poder a través de Putin

Siendo realistas, el expresidente Clinton podría no ser capaz de ayudar a su esposa a mejorar las relaciones con Rusia. Pero los futuros líderes estadounidenses simplemente no pueden sentarse a esperar a Putin. Necesitan una política matizada de recompensas incrementales que vaya de la mano con castigos ejemplares, un enfoque que existía incluso durante la etapa más gélida de la Guerra Fría.

Debido a que Putin no se presta a ser ignorado, Estados Unidos podría tener algún tipo de influencia sobre el Kremlin. Aunque Occidente no debe actuar rápidamente para levantar sus sanciones, aprovechar el deseo de Rusia de ser reconocido como una potencia global es una buena estrategia. Si Putin puede crear algo de buena voluntad al cooperar con Ucrania, Estados Unidos debería considerar hacer algunas concesiones. La participación de Rusia en la batalla contra el Estado Islámico, y su retorno a las filas de los respetuosos de las reglas de la comunidad internacional, sin duda vale la pena el precio a pagar.


Fuente: CNNExpansion.com

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